Apoidea

Breve ópera hexagonal

Una princesa… un reino… un destino.

sábado, abril 23

Influencias mexicanas y otros aspectos musicales en Apoidea.

Cuando mi amigo Omar Rojas me pidió escribir una ópera me entusiasmé. La obra formaría parte de las celebraciones del Bicentenario de la Independencia de México en República Checa, y se interpretaría junto con su propia ópera corta, "La Llorona". Los requerimientos eran muy precisos: componer una obra corta para mezzosoprano y ensamble de cámara. Yo por mi cuenta también me puse un par de condiciones: que la obra tuviera alguna relación con la muerte, dado que se estrenaría el 2 de noviembre, Día de Muertos en México; y que los músicos jugaran un papel en la historia.

Mi buen amigo (y compañero de piso en ese entonces) Germán Panarisi me propuso la idea de contar la vida de una reina víctima, que se viera obligada a hacer algo terrible – matar a sus hermanas – para ocupar el trono. Esta idea estaba inspirada en la vida de una abeja reina. Tras estudiar las etapas en la vida de este animal la solución para la segunda condición nos vino a la mente: el vuelo nupcial en que la abeja es fecundada sería un danzón nupcial, y los barones (zánganos) serían interpretados por los músicos. Cada uno haría un solo con su instrumento cuando fuera su turno de bailar con la Reina. Y así, tras algunas semanas de largas pláticas alrededor de una cerveza o dos, el guión estaba prácticamente listo.

Finalmente llegaba la hora de componer la música. Pensé que, ya que la obra se interpretaría en un país tan lejano y distinto, sería interesante evocar a México con la música.

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La tragedia de Apoidea narra la vida de una reina cuya posición es envidiada y añorada por todos cuando en realidad se trata, en las propias palabras de la reina, de una 'condena de miel'. En gran medida la fuerza de esta ópera radica en lo universal de la idea, en que 'resuena', en mayor o menor grado, dentro de todos nosotros.

Su música en cambio tiene, por decirlo de una manera, "nombre y apellido": es claramente latinoamericana, y más específicamente, mexicana. Esto se debe a varios factores. Los primeros responsables son los instrumentos que acompañan a la mezzosoprano: un sexteto formado por flauta y clarinete, guitarra, violín, violoncello y percusiones (maracas, güiro, claves, vibráfono). Entre todos ellos se construyen montón de bases rítmicas y combinaciones tímbricas que remiten inmediatamente a nuestra música. Se escucha el violín chillón del son calentano, el rasgueo de la guitarra jarocha, la clave de son, el picoteo del guitarrón mariachi interpretado por el cello, la flauta aguda del mambo… incluso el vuelo nupcial de la abeja reina, en Apoidea se convierte en un guapachoso 'Danzón Nupcial'.

Por ejemplo, 'Introducción' tiene un tema de claro sabor mexicano en flauta y clarinete, el cual es respondido por el violín. Al tiempo acompañan la guitarra contrapunteada por los pizzicatos del cello de lo cual resulta una sesquiáltera, la combinación de compases de 3/4 con 6/8, tan característica de esta música. El vibráfono, por su parte, recuerda a una marimba chiapaneca.

Dentro de la partitura de Apoidea se esconden variadas curiosidades musicales. Hay compases que nos remiten al 'Huapango' de Moncayo, mientras que en otros se hace un guiño al 'Son de la Negra'. El motivo melódico del 'Fratricidio' es una transcripción literal del 'grito' que las abejas reina producen cuando van a luchar entre sí por el poder de la colmena. Este zumbido, un pulso de dos segundos seguido por una serie de zumbidos más cortos (interpretado por la flauta y el clarinete), será nuevamente escuchado en 'Amanecer', con un temperamento más relajado.

Motivos musicales recurrentes sirven de materia prima para la construcción de buena parte de la ópera. Entre ellos, el que podría llamarse el leitmotif de la Reina (una figura seis notas con saltos y bajadas de gran cromatismo) es sin duda el más importante. Su principal aparición es durante 'El Lamento de la Reina', aunque estará presente también, ya sea en voz de la reina o en los instrumentos, en 'El Mar de Calma', el 'Danzón Nupcial' o en la 'Nana', ligeramente modificado.

Los invito pues a escuchar Apoidea, a descubrir todos sus secretos y a dejarse transportar a estas tierras… Haciendo una versión propia del dicho, "oír para creer".

José Miguel Delgado

1 comentarios:

Germán A. Panarisi dijo...

Dijo Jomi: "Y así, tras algunas semanas de largas pláticas alrededor de una cerveza o dos, el guión estaba prácticamente listo".

Debo aclarar que a mí la cerveza no me gusta, y que el que andaba "alrededor de una cerveza o dos" (o tres) era él... (ya tenía yo suficiente inspiración con el mezcal que trajo de sus vacaciones en México...).

Hip. Salud!